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martes, diciembre 06, 2005

Another one bites the dust

Como diría Freddy Mercury, otro más muerde el polvo. En éste caso se trata de Sacchi, un director deportivo de lo más extraño que se ha visto últimamente. Después de un año en el Madrid, su salida se vé desde fuera de la misma forma que su llegada y estancia - con una sensación de confusión e indiferencia.

Seguramente el fichaje más raro de Florentino, vino con la vitola de haber sido buen entrenador hace mucho tiempo, y desde entonces no haber hecho nada de interesante. Los diarios deportivos madrileños intentaron desesperadamente sacar sangre de esta particular piedra sin mucho éxito en el momento de su fichaje, y por fin se repitió que era un tío muy válido vez trás vez hasta que talvez alguien se lo creyó.

El cuento se trataba de que venía a encargarse de ser el máximo responsable de fútbol dentro del Real Madrid, implicando que Florentino ya no tendría nada que ver con el asunto, cosa que ya se antojaba dificil. Efectivamente, el presidente ha seguido en su línea, decidiendo altas y bajas con total independencia y comunicandolas al resto de la directiva cuando sus decisiones ya estaban tomadas. En éste sentido, no ha habido ningún cambio, y los equipos directivos y técnicos siguen siendo meros secretarios de los deseos del dictador.

El tiempo que Sacchi ha pasado en Madrid ha sido de lo más extraño. Un tío que no ha caído bien a los jugadores por razones que (aún) no se saben bien y personaje poco público si lo comparamos con Valdano, parece que sus logros principales han sido los fichajes de Luxemburgo, Sergio Ramos y Pablo García. No sé donde lo he leído, pero no me parece que sea del todo cierto.

Es muy cómodo para Florentino decir que lo de Luxemburgo era responsabilidad de Sacchi, ya que en el momento de largarle, se carga al que lo trajo, y parece que el pobre Madrid se encuentra en una situación en la que le han metido sin culpa de ninguno de los que están. Como bien dice Alfonso Azuara (gracias a Matallanas por el enlace), Florentino se tropieza con su propia nariz de pinocho.

De todas formas, si yo en mi trabajo tuviese su misma productividad, ya me habrían echado hace tiempo, y eso que cobro bastante menos. A no ser que su cometido haya sido otro, claro. En un comentario a un post anterior mio, Martí Perarnau llama "fusibles" a aquellos como Luxemburgo y Sacchi, que están para saltar cuando las cosas se ponen feas y antes de dañar a lo que hay detrás. Y aunque digan que ha "dimitido" hace dos semanas, está claro que su salida en caso de emergencia era parte de su contrato. Esta labor la ha cumplido, y si en algo ha fallado el plan es que ya se ha usado la misma estratégia tantas veces que los aficionados empiezan a cansarse con el verdadero causante de la situación.

Que la contratación de Sacchi fue exclusivamente pensando en su despido resulta algo violento, pero encaja demasiado bien en lo que es el Madrid actual como para no ser cierto. Triste, pero cierto.

El único consuelo que queda es que tanto Luxemburgo como Sacchi se merecen la salida con deshonra que se les ha propinado. Al margen de méritos y defectos técnicos, aceptar su situación en el organigrama sin rechistar demuestra una vergonzosa falta de dignidad.

Olé Camacho y sus huevos, el único cuya salida no ha servido para mejorar la situación de Florentino sino todo lo contrario. Ojalá hubiera más de esos.

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