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domingo, noviembre 20, 2005

Ese Clásico

No sé que puedo decir sobre el Real Madrid-FC Barcelona que no se haya comentado ya. Martí Perarnau tiene un post detallando mucho de lo que se ha dicho hasta el momento sobre el encuentro.

De todas formas, el que más elocuentemente ha hablado esta semana ha sido el Barcelona, que lo ha hecho sobre el verde del Bernabeu, donde tenía que hacerlo. Han sido los únicos con los que no se ha podido discutir. Su argumento ha sido el buen, no, gran futbol. Sus interlocutores han sido todos los jugadores y el cuerpo técnico, liderados, eso sí, por un fenomenal Ronaldinho. En los próximos días seguramente saldrán numerosas entrevistas con éste último, y me interesa saber que dirá sobre la sensación que produce recibir una ovación del Bernabeu jugando en el Barça. Tiene que ponerte los pelos de punta.

En mi opinión, lo más importante sobre el partido ha sido que el Barça ha conseguido zanjar una discusión muy popular en los dias que corren, el de las individualidades. Se dice que éstas pueden decidir un partido, pero que es mucho más interesante tener un bloque sólido y que juegue colectivamente. Se intenta decir que un equipo que dependa de uno no puede tener el otro, pero ayer el Barcelona demostró que ambas facetas son compatibles y que son lo que diferencian un gran equipo de uno normal (o malo, como el Madrid en estos momentos).

El bloque del Barça, su juego colectivo, ha sido el que le ha proporcionado el control del balón y del partido, además de controlar las tímidas y contadas acciones ofensivas del Real Madrid sin problemas. Las individualidades se encargaron de traer el peligro ofensivo y los goles. Ronaldinho, Eto'o y Messi estuvieron gigantes, tanto solos como combinando entre si. Lo importante es que ellos saben justamente cuando tienen que tirar de talento y cuando tienen que trabajar para el equipo, un producto del trabajo diario en los entrenamientos.

Finalmente, una reflexión rápida. Apenas se ha hablado de Frank Rijkaard, demostrando una vez más que cuando se gana es por los jugadores y cuando se pierde es por el entrenador. Sin embargo, comparando los jugadores del Madrid y del Barça la diferencia no es abismal, como la diferencia de juego que hubo anoche, aún teniendo en cuenta lesionados y descompensaciones en el Madrid. Aquí la diferencia la ha marcado el entrenador, que ha sabido trabajar al equipo hasta que funcione como una máquina de jugar al futbol.

Bueno, aquí lo dejamos por hoy. Tengo curiosidad por saber como evoluciona la semana, como se le da el Olympique de Lyon al Madrid el miércoles, y si llegará Luxemburgo al próximo partido de liga.

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